SALUD

Come Brócoli obsesivamente: El IC3 y los ISOTIOCIANATOS

Si te preguntara que imagen se te viene a la cabeza cuando piensas en la alimentación saludable, ¿Cuál sería? Si eres como yo y muchos otros, es probable que tu cerebro evocara imágenes de platos de brócoli con pollo. Y créeme, no vas nada desencaminado.

La ciencia a día de hoy ya sabe que las crucíferas tienen un componente que las podría hacer dignas competidoras de las famosas judías mágicas que tan bien fueron a Goku y sus amigos.



La magia del brócoli

A estas alturas de la película si estás en este blog es porque tienes interés en maximizar el bienestar de tu cuerpo y tu mente, eres una mente curiosa y analítica, y pretendes obtener el máximo de información posible sobre las presuntas ventajas (o desventajas) de lo que la corriente más ortodoxa del mundo de la salud propone. Así que puede que lo hayas leído, que te suene, o que tengas información contrastada al respecto, pero te lo voy a decir claro: el brócoli es un alimento prácticamente milagroso.

Si mañana me propusieran crear algún tipo de religión, credo o secta alrededor de un alimento, sin duda mi elección serían los mochis. Sin embargo, en segunda posición por su infinidad de beneficios más que contrastados para la salud, estaría el brócoli.


LOS 3 MOTIVOS POR LOS QUE DEBERÍAS COMER BRÓCOLI SIN PARAR


Motivo 1: Los isotiocianatos

El sulforafano es el isotiocianato más abundante presente en las crucíferas. Esta substancia se encarga entre otras funciones, de bloquear la proteína cancerígena del gen p53, causante endémica de la proliferación de los cánceres, al provocar el crecimiento anormal de las células.

Ten en cuenta que el sulforafano es un potentísimo antirradicales libres, por lo que mantendrá jóvenes y sin “taras” a tus células al conservar mejor su ADN.

¡Pero ten cuidado! El sulforafano se encuentra en las crucíferas en forma de glucorafanina, una molécula que es inactiva. Necesitas activar la mirosinasa, presente en la planta, generándole estrés mecánico, mediante golpes, cortes o presión. ¡Y no te pases cocinándola! El calor degrada a este preciado tesoro de la juventud y la salud, por lo que elige cocinar tus crucíferas al vapor o en el microondas.

Motivo 2: Indole-3-carbinol

El santo grial de la testosterona, el índole-3-carbinol (i3c) ha demostrado bajo condiciones de laboratorio que es capaz de aumentar tu testosterona, de manera sana y efectiva mediante el bloqueo de la aromatasa. Aunque este es un proceso algo complejo que explicaré en el podcast sobre testosterona, de momento quédate con la información de que comer brócoli sube tu testosterona impidiendo que la libre sea transformada en estrógenos y actúen sobre tu LH (lo detallaremos en el podcast).

Motivo 3: Micronutrientes y Magnesio

Las crucíferas están llenas de variedad de vitaminas: zeaxantina, vitaminas C, beta-caroteno, cromo, ácido fólico, calcio, zinc… pero sobre todo magnesio. Mucho hemos hablado ya de la importancia radical que tienen las sales en nuestro organismo, destacando el magnesio entre ellas. Debido a la falta de alimentos ricos en magnesio en las dietas occidentales diversos estudios indican que la ingesta se ha reducido hasta más de la mitad. No hay que olvidar que el magnesio tiene una relevancia crucial en la creación y transporte de la testosterona a través de nuestra sangre.



¿Ya has añadido el brócoli a tu lista de la compra? No olvides las Coles de Bruselas o la coliflor, que también son crucíferas. ¡Cocínalas al vapor y disfruta de su sabor… o de sus inigualables efectos!

PD: Aunque en el podcast pondremos referencias concretas de los estudios sobre ic3, el número de evidencias en su favor es tan abrumador que te invito a que las compruebes tu mismo.
Link pubmed

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Norosa